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Existen muchas habilidades que un trader puede poseer para mejorar sus operaciones y conocimiento: la habilidad de afrontar los mercados, tomar decisiones rápidas y sólidas, y usar herramientas de análisis técnico. Un trader necesita ser capaz de concentrarse y centrar su atención en el trading, sin distracciones. Con todo, operar puede ser psicológicamente agotador. Por eso la habilidad más importante es la disciplina. Mejorarla puede ayudarte a mejorar cualquier otro aspecto de la rutina del trader.

Paso #1 – Estudia tus debilidades

El primer paso para mejorar es encontrar cuales son tus puntos débiles, para poder adelantarte y trabajar en ellos. Coloca las cosas más difíciles en lo más alto de la lista. En lo que se refiere a la disciplina, las distracciones u obstáculos más comunes son las emociones. Las emociones controlan muchas de tus decisiones, especialmente al operar.

Muchos traders admiten que a menudo toman decisiones compulsivas y apresuradas debido a su estado emocional. Las emocionesque más a menudo influencian a los traders son la codicia, el miedo, la excitación y la frustración. Tienen como resultado: el trading por venganza, el cierre apresurado de operaciones, operaciones abiertas en el momento incorrecto, una mala elección de activos. Entender a qué emociones te enfrentas al operar y, tal vez, escribirlas en un papel, podría ayudarte a empezar a tomar medidas para poder gestionar su influencia.

Otra debilidad que a menudo reportan los traders es la falta de estructura. No saber por dónde empezar o qué hacer es normal, siempre y cuando trabajes en mejorar. Preparar un plan de trading personal y un método de gestión de riesgos puede eliminar algo de la incertidumbre y caos de tu trading y ayudarte a mejorar tu disciplina a la hora de operar.

Paso #2 – Sigue una nueva rutina

Una vez sepas lo que está dañando tu disciplina y entiendas lo que debe cambiar, tendrás que crear una nueva rutina y asegurarte de seguirla sin importar lo que ocurra. Intenta ser consciente sobre ella y piensa en qué has hecho para mejorar tu disciplina cada día.

La disciplina es un hábito y todo hábito necesita tiempo para desarrollarse y permanecer en tu rutina. Elimina los malos hábitos siempre que te sea posible, intenta reconocer las mejoras que se producen a lo largo del tiempo y evaluar lo bien que te está saliendo. Seguir tu rendimiento es clave, puesto que ayuda a notar los cambios, además de motivarte a seguir el proceso.

Paso #3 – No te desanimes y recompénsate a ti mismo

No olvides recompensarte por tu buen desempeño. Puede ser tan simple como verbalizarlo, pero es crucial para permanecer estimulado.

Sin embargo, incluso si no te funciona de golpe, no debes frustrarte. Solo significa que eres un ser humano. Ser disciplinado es difícil y cualquier puede resbalar de vez en cuando. Si notas que no está funcionando para ti, vuelve al paso #1 y piensa en las razones por las que tu disciplina está sufriendo. Lo que importa es que te tomes el tiempo de notar tus errores y trabajes en ellos en el futuro.

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