Todos los traders son seres humanos (recuerda que aún no existe el robot capaz de proporcionar resultados positivos constantes al operar). Por tanto, la psicología humana, juega un papel importante en cualquier mercado financiero, ya sea de valores, bonos, divisas o materias primas.
Los ciclos económicos, que se corresponden a periodos de precios más altos o más bajos, suelen variar. Algunos de ellos pueden ser atribuídos a la psique del mercado. Así es cómo funcionan. Cuando un número creciente de gente entra en un mercado en particular con una posición larga, por ejemplo el Bitcoin en 2017 o la industria tecnológica en los 90, cabe esperar que el precio muestre un crecimiento firme sin apenas retrocesos. Como resultado, se crea una ilusión de crecimiento sin fin. Lo que le sigue una histeria colectiva absoluta. En los 90, muchos conocidos expertos en inversión nombraron a las tecnológicas la “industria que merece tu dinero”. Lo mismo ocurrió con el Bitcoin en 2017. Cuando el precio de un activo en particular muestra ganancias de tres dígitos, a los ojos de ciertos expertos se convierte en el santo grial del trading. Aunque, en realidad, es justo lo contrario. Cuando mayor es el crecimiento, mayor es la posibilidad de una caída repentina. El Bitcoin y la burbuja de las punto com no son excepciones. Por tanto, es sabio considerar la opción de diversificar el portafolio.
Cuando el precio de un activo (ya sea una acción, una materia prima, una criptomoneda o cualquier otra cosa) se dispara muy por encima de su valor intrínseco — en otras palabras, del real — empieza la cuenta atrás. Antes o después, el mercado mostrará que no queda potencial de crecimiento alguno, y los más avispados comienzan a retirar su dinero del activo.
Lo mismo es aplicable a períodos de recesión económica. El público general (que es el mayor responsable del fenómeno de la psique del mercado) está demasiado ansioso por vender cuando el precio del activo comienza a desplomarse. Lo que constituye una oportunidad lucrativa para comprar bajo para los profesionales, lo que se convierte en un baño de sangre para los traders menos preparados.
Es difícil evitar la tentación de mantener una posición rentable solo un poco más de tiempo, y por supuesto no tienes que cerrar todas las posiciones a largo plazo de golpe. Pero, sigue siendo importante estimar la perspectiva de crecimiento futuro. Al estimar el precio objetivo, los niveles de soporte y resistencia, puedes obtener una mejor comprensión sobre cuánto fuelle le queda al activo con el que estás operando. En otras palabras, no tienes que creer en un activo particular, tienes que evaluar sopesada y calmadamente su potencial real.
La misma lógica se aplica a intervalos más cortos de tiempo, dado que la mayoría de los indicadores de análisis técnico tienen en cuenta los principios de la psicología de masas. Lo que sube baja, y lo que baja vuelve a subir. Al predecir el sentimiento del mercado, serás capaz de predecir el comportamiento de otros traders y, consecuentemente, el precio del activo. Puede sonar empalagoso pero para poder operar con éxito, tienes que pensar cómo otras personas y predecir sus acciones. Y aquí es dónde la psique del mercado entra en juego…