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Actualizado: febrero 2, 2026

¿Qué es la flexibilización cuantitativa?

Cuando la economía se enfrenta a un estrés severo y las tasas de interés ya no pueden bajar más, los bancos centrales recurren a herramientas menos convencionales. Una de las más importantes es la flexibilización cuantitativa, una política que ha dado nueva forma a los mercados financieros globales desde la crisis de 2008 y sigue influyendo en la inversión, la inflación y el crecimiento hasta la actualidad. Este artículo explica qué es la flexibilización cuantitativa, cómo funciona y por qué sigue siendo importante en 2025.

La flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) es una herramienta de política monetaria usada por los bancos centrales para estimular la economía cuando los recortes de las tasas de interés tradicionales ya no son efectivos. En lugar de ajustar las tasas a corto plazo, el banco central compra grandes cantidades de activos financieros, normalmente bonos gubernamentales, para inyectar liquidez en el sistema. Al hacerlo, la flexibilización cuantitativa reduce los costos cuando se solicitan préstamos, impulsa la concesión de préstamos y apoya el crecimiento económico. Desde la crisis financiera de 2008, la flexibilización cuantitativa ha sido una función central de la política monetaria global y sigue dando forma a los mercados en 2025. Este artículo explica qué es la flexibilización cuantitativa, cómo funciona y cuáles son sus beneficios y riesgos.

¿Qué es la flexibilización cuantitativa?

La flexibilización cuantitativa es una política monetaria no convencional en la que el banco central compra grandes cantidades de activos financieros para aumentar el suministro de dinero y favorecer la concesión de préstamos. El objetivo es estimular la actividad económica cuando las tasas de interés ya están cercanas a cero y no se pueden bajar más.

En la práctica, la flexibilización cuantitativa suele implicar comprar bonos gubernamentales a largo plazo. Algunas veces, también incluye valores respaldados por hipotecas o bonos corporativos. Al hacer estas compras, el banco central inyecta más dinero al sistema financiero. Los bancos que venden bonos reciben efectivo, que pueden usar para conceder más préstamos a empresas y hogares.

El impacto se siente en toda la economía. Los rendimientos más bajos de los bonos gubernamentales suelen llevar a los inversores a buscar retornos más altos en activos más riesgosos como la deuda corporativa o las acciones. Esto ayuda a las empresas a recaudar capital más fácilmente. Al mismo tiempo, los costos de préstamo más bajos alientan a los hogares a gastar más en vivienda, automóviles u otras grandes compras.

La flexibilización cuantitativa no es lo mismo que simplemente «emitir dinero». El banco central crea reservas digitalmente, que se intercambian por bonos. Esto aumenta el suministro de dinero disponible para préstamos, pero no aumenta automáticamente el gasto del consumidor a menos que los bancos y los prestatarios respondan.

Desde la crisis financiera global de 2008, los principales bancos centrales han usado la flexibilización cuantitativa, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. Durante la pandemia de COVID-19, su uso se volvió incluso más generalizado, y billones de dólares se sumaron a los sistemas financieros del mundo.

Cómo funciona la flexibilización cuantitativa

La flexibilización cuantitativa sigue un proceso estructurado que inicia con una decisión del banco central y fluye hacia la economía más amplia. Cada etapa tiene efectos específicos que se apoyan unos en otros.

Paso 1: El banco central anuncia la flexibilización cuantitativa

El primer paso es la comunicación. Un banco central anuncia su plan, incluido el tamaño del programa, el cronograma y los tipos de activos que va a comprar. Estos anuncios crean las expectativas del mercado incluso antes de que inicien las compras. Los traders suelen reaccionar de inmediato bajando las tasas de interés a largo plazo y ajustando las carteras al anticipar condiciones financieras más fáciles. Por ejemplo, cuando el Banco Central Europeo inició la flexibilización cuantitativa de 2015, los rendimientos de los bonos en toda la Eurozona comenzaron a caer tan pronto como se hizo público el plan.

Paso 2: Compras de activos

Una vez que el programa inicia, el banco central compra grandes cantidades de activos financieros, por lo general bonos gubernamentales a largo plazo, pero a veces valores con respaldo hipotecario o deuda corporativa. Estas compras se hacen en bancos comerciales u otras instituciones. Cuando el banco central paga los bonos, acredita las cuentas de reserva de los bancos. Esto aumenta la liquidez del sistema financiero. Un mayor suministro de reservas reduce la necesidad de que los bancos soliciten préstamos entre sí y mantiene las tasas de interés a corto plazo a un nivel bajo.

Paso 3: Rendimientos de bonos más bajos

Cuando los bancos centrales compran bonos, la demanda aumenta. Los precios de los bonos suben, lo que significa que los rendimientos caen. Los rendimientos representan costos de préstamos, por lo que los rendimientos más bajos hacen que sea más económico para los gobiernos financiar el déficit, para las corporaciones emitir deuda y para los hogares pedir préstamos vinculados a tasas de interés a largo plazo, como hipotecas. Por ejemplo, después de que la Reserva Federal inició la flexibilización cuantitativa de 2008, las tasas hipotecarias de Estados Unidos cayeron significativamente, lo que hizo que la financiación para compra de hogares fuera más asequible.

Paso 4: Reequilibrio de carteras

Los inversores que venden bonos al banco central ahora tienen efectivo. Para mantener los retornos, suelen cambiarlos por activos con rendimientos más altos, como bonos corporativos, acciones o bienes raíces. Esto se conoce como el efecto de reequilibrio de carteras. La demanda creciente por estos activos impulsa los precios al alza, lo que a su vez baja los rendimientos en los mercados. Los precios de acciones más altos respaldan la inversión empresarial y el patrimonio de los hogares, mientras que las ganancias en bienes raíces fomentan la construcción y la concesión de préstamos.

Paso 5: Concesión de préstamos y gastos aumentados

Los bancos que vendieron activos al banco central ahora tienen reservas más grandes, lo que les da mayor capacidad para extender préstamos. Combinado con las tasas de intereses más bajas, esto alienta a las empresas a solicitar préstamos para la expansión y a los consumidores a financiar grandes compras. Cuando hay más crédito fluyendo a la economía, esto impulsa el gasto y la inversión. Durante los programas de flexibilización cuantitativa de Japón de los 2000, los bancos usaron sus mayores reservas para respaldar el préstamo corporativo, lo que estabilizó la inversión durante períodos de crecimiento débil.

Paso 6: Impacto económico más amplio

El paso final es la transmisión a la economía real. El aumento del gasto incrementa la demanda de bienes y servicios, lo que alienta la producción y la creación de puestos laborales. El aumento del empleo reduce el desempleo y respalda el crecimiento del salario. Idealmente, la inflación también sube cercano al objetivo del banco central, lo que reduce el riesgo de deflación. La flexibilización cuantitativa suele verse como una herramienta de último recurso, pero cuando se usa de manera efectiva, puede estabilizar las economías durante momentos de crisis.

Beneficios de la flexibilización cuantitativa

La flexibilización cuantitativa ha sido una de las herramientas de política con más influencia en las finanzas modernas. Cuando se usa correctamente, puede estabilizar mercados y restablecer la confianza en momentos de crisis. A continuación, incluimos los principales beneficios.

●      Costos de préstamos más bajos: al comprar bonos a largo plazo, la flexibilización cuantitativa empuja los rendimientos a la baja. Esto reduce directamente el costo de las hipotecas, los préstamos comerciales y el financiamiento del gobierno. El crédito más barato alienta tanto a los hogares como a las empresas a gastar e invertir, lo que respalda el crecimiento.

●      Estimula la concesión de préstamos y la inversión: con reservas más altas y tasas de interés más bajas, los bancos están más propensos a prestar. Las empresas usan el crédito más barato para expandir las operaciones, mientras que los consumidores solicitan préstamos para artículos caros. Este flujo de dinero hacia la economía estimula la demanda y crea puestos de trabajo.

●      Aumenta los precios de los activos: la flexibilización cuantitativa aumenta la demanda de activos más riesgosos porque los inversores se alejan de los bonos de bajo rendimiento. Los precios en aumento de acciones y bienes raíces crean un efecto de riqueza. Los hogares se sienten más ricos y gastan más. En el caso de las empresas, los precios de acciones más altos hacen que sea más fácil recaudar capital para la expansión.

●      Evita la deflación: la deflación, una caída general de precios, puede paralizar una economía ya que los consumidores y las empresas retrasan el gasto. Al inyectar liquidez y favorecer que la inflación suba hacia los niveles objetivo, la flexibilización cuantitativa reduce este riesgo.

●      Restablece la confianza del mercado: las crisis financieras suelen desencadenar una venta por pánico y el congelamiento del crédito. La flexibilización cuantitativa indica que el banco central está comprometido a respaldar los mercados. El anuncio en sí mismo puede calmar a los inversores, reducir la volatilidad y tranquilizar a los bancos de que la liquidez no se acabará.

●      Alienta la debilidad de la moneda: la flexibilización cuantitativa suele llevar a una moneda local más débil porque las tasas de intereses más bajas reducen la demanda de la moneda. Un tipo de cambio más débil favorece las exportaciones, ya que los bienes domésticos se vuelven más baratos en el extranjero. Esto puede brindar un impulso adicional al crecimiento en economías impulsadas por la exportación.

Riesgos de la flexibilización cuantitativa

Si bien la flexibilización cuantitativa puede respaldar las economías durante momentos de crisis, también conlleva desventajas significativas. Estos riesgos suelen surgir a mediano y largo plazo, lo que plantea preguntas sobre si la flexibilización cuantitativa crea más problemas de los que resuelve.

●      Burbujas de activos: al reducir los rendimientos de los bonos, la flexibilización cuantitativa empuja a los inversores hacia activos más riesgosos como acciones y bienes raíces. Esto puede inflar los precios de los activos más allá de sus valores fundamentales. Si estas burbujas explotan, los golpes resultantes pueden dañar la economía más que el problema inicial.

●      Inquietudes sobre desigualdades: la flexibilización cuantitativa beneficia desproporcionadamente a quienes ya tienen activos financieros. El aumento de los precios de las acciones y las viviendas hace que los hogares ricos sean más ricos mientras que los hogares con bajos ingresos ven menos ganancias directas. Esto acentúa la desigualdad de la riqueza, lo que puede alimentar tensiones sociales y políticas.

●      Incentivos bancarios disminuidos: aunque la flexibilización cuantitativa aumenta las reservas de los bancos, no garantiza una mayor concesión de préstamos. Los bancos pueden elegir retener las reservas excesivas o invertir en activos más seguros en lugar de proporcionar créditos a empresas u hogares. Esto limita la efectividad de la política.

●      Riesgos de depreciación de la moneda: si bien una moneda más débil puede impulsar las exportaciones, también puede dañar a los consumidores al elevar los costos de importación. En economías que dependen de bienes importados, la depreciación de la moneda generada por la flexibilización cuantitativa puede llevar a una mayor inflación sin mejorar el crecimiento doméstico.

●      Señales de mercado distorsionadas: durante la flexibilización cuantitativa, los bancos centrales se convierten en compradores dominantes en los mercados de bonos. Esta demanda artificial distorsiona los precios y los rendimientos, lo que hace que sea más difícil para los inversores calibrar los verdaderos niveles de riesgo. El funcionamiento del mercado se puede volver excesivamente dependiente de la intervención del banco central.

●      Desafíos de salida: finalizar los programas de flexibilización cuantitativa es difícil. Cuando los bancos centrales eventualmente reducen las compras de activos o suben las tasas, los mercados pueden reaccionar violentamente. Los berrinches de reducción, en que los rendimientos suben repentinamente después de señales del retiro de la flexibilización cuantitativa, se han producido múltiples veces desde 2013. Gestionar la salida sin interrumpir la estabilidad sigue siendo uno de los desafíos más difíciles.

●      Riesgos de inflación: a corto plazo, la flexibilización cuantitativa suele tener dificultades para elevar la inflación. Pero a largo plazo, las compras de activos a gran escala y el exceso de liquidez pueden alimentar el crecimiento de los precios más allá de los niveles objetivo. Si la inflación se acelera, los bancos centrales pueden verse forzados a endurecer la política abruptamente, lo que genera un riesgo de recesión.

●      Retornos disminuidos: cada ronda de flexibilización cuantitativa puede ser menos efectiva que la anterior. Una vez que los mercados se acostumbran a la idea del apoyo de los bancos centrales, los programas adicionales pueden no brindar el mismo nivel de impulso. En 2025, muchos economistas argumentan que la flexibilización cuantitativa ha perdido mucho de su poder inicial de sorprender y estimular.

La flexibilización cuantitativa en la práctica: ejemplos históricos

La flexibilización cuantitativa ha sido usada por varios de los principales bancos centrales en las últimas dos décadas. Cada caso ofrece datos valiosos sobre cómo funciona en la práctica y los desafíos que crea.

Estados Unidos: la Reserva Federal

La Reserva Federal lanzó la primera flexibilización cuantitativa a fines de 2008 durante la crisis financiera global. Con tasas de intereses cercanas a cero, la Fed comenzó a comprar cientos de miles de millones de dólares en valores respaldados por hipotecas y bonos del Tesoro.

●      Flexibilización cuantitativa 1 (2008-2010): enfocada en estabilizar los mercados de viviendas y créditos al comprar 1.25 billones de dólares en valores respaldados por hipotecas.

●      Flexibilización cuantitativa 2 (2010-2011): agregó 600,000 millones de dólares en compras del Tesoro para respaldar la recuperación.

●      Flexibilización cuantitativa 3 (2012-2014): un programa más abierto que continuó hasta que mejoraron las condiciones económicas.

La flexibilización cuantitativa redujo los costos de préstamos, reavivó los mercados de créditos y contribuyó a la recuperación. Pero también despertó debates sobre las burbujas de activos y la desigualdad de la riqueza a medida que los mercados de acciones crecieron.

Japón: el pionero en flexibilización cuantitativa

Japón fue la primera gran economía en experimentar con la flexibilización cuantitativa a inicios de los 2000. Enfrentado a la deflación y el estancamiento después de que explotó su burbuja de activos en la década de los 90, el Banco de Japón comenzó a comprar bonos del gobierno a largo plazo y otros activos.

A pesar de estos esfuerzos, los resultados fueron mixtos. Aunque la flexibilización cuantitativa estabilizó las instituciones financieras y evitó una deflación más profunda, le fue difícil generar un crecimiento sólido. El caso de Japón muestra que la flexibilización cuantitativa no puede arreglar problemas económicos estructurales como una población envejecida y un bajo crecimiento de la productividad.

Banco Central Europeo (BCE)

El BCE lanzó su propio programa de flexibilización cuantitativa en 2015, después del de Estados Unidos y Japón. Fue diseñado para abordar la inflación débil, el desempleo alto y el crecimiento lento en toda la Eurozona.

El programa implicó la compra de bonos gubernamentales y corporativos a un ritmo de 60,000 millones de euros por mes. En el punto máximo, el BCE tenía billones de euros en activos. La flexibilización cuantitativa llevó los rendimientos de bonos en países como Italia, España y Grecia a mínimos históricos, lo que liberó las presiones de préstamos durante la crisis de deuda de la Eurozona.

Sin embargo, los críticos argumentaron que la flexibilización cuantitativa profundizó los desequilibrios financieros entre las economías más fuertes y más débiles dentro de la Unión.

Reino Unido: Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra lanzó la flexibilización cuantitativa en 2009 para contrarrestar la crisis financiera global. En varias rondas, compró cientos de miles de millones de libras en bonos del gobierno. La flexibilización cuantitativa ayudó a estabilizar los mercados crediticios y apoyó la recuperación, pero también alimentó las inquietudes sobre precios de viviendas inflados en Londres y la desigualdad ampliada.

Flexibilización cuantitativa de la era pandémica (2020-2021)

La pandemia de COVID-19 desencadenó la mayor ola de flexibilización cuantitativa de la historia. Los bancos centrales de todo el mundo actuaron rápidamente para prevenir el colapso financiero.

●      La Reserva Federal anunció una flexibilización cuantitativa ilimitada y compró valores del Tesoro y respaldados por hipotecas sin un límite fijo.

●      El BCE lanzó el Programa de Compra de Emergencia de Pandemia (PEPP), por un valor de más de 1.8 billones de libras.

●      El Banco de Inglaterra y el Banco de Japón ampliaron sus correspondientes programas de flexibilización cuantitativa a niveles récord.

Estas medidas estabilizaron los mercados, evitaron el congelamiento de los créditos y apoyaron programas de gasto fiscal masivos de los gobiernos. Sin embargo, también generaron aumentos abruptos en los precios de los mercados de acciones y las propiedades, lo que contribuyó a la desigualdad y preparó el escenario para la subida de la inflación en 2021-2022.

Flexibilización cuantitativa en 2025: rol y panorama actual

En 2025, la flexibilización cuantitativa ya no es la línea de emergencia que fue durante la crisis financiera de 2008 o durante la pandemia de COVID-19. En cambio, cambió a una fase de gestión del balance. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo dejaron de expandir sus programas y ahora están dejando que los bonos maduren sin reinvertir, un proceso que suele llamarse contracción o ajuste cuantitativo. Por el contrario, el Banco de Japón sigue comprometido con las compras a gran escala, lo que refleja una batalla diferente con inflación baja y crecimiento lento. Este contraste destaca que, si bien la flexibilización cuantitativa sigue siendo una herramienta del arsenal de cada banco central, su aplicación depende en gran medida de las condiciones locales.

El legado de la flexibilización cuantitativa, sin embargo, sigue dando forma a los mercados globales. Billones de dólares en bonos permanecen en los balances de los bancos centrales, manteniendo los rendimientos contenidos y empujando a los inversores hacia las acciones, la deuda corporativa y los bienes raíces. Los precios de las viviendas en muchos países siguen reflejando años de crédito baratos, mientras que las valoraciones de las acciones siguen elevadas en parte debido a que los inversores tienen pocas alternativas en entornos de bajo rendimiento.

Los impactos duraderos clave de la flexibilización cuantitativa incluyen:

●      Rendimientos de bonos disminuidos que favorecen el flujo de capital hacia activos más riesgosos

●      Valoraciones de acciones elevadas, soportadas por financiamiento barato y demanda del inversor

●      Costos de vivienda más altos en muchas regiones, ya que las tasas de hipoteca se mantuvieron bajas por años

●      Distorsiones en la asignación de capital, en las que empresas más débiles sobrevivieron más tiempo debido al crédito fácil

●      Mayor dependencia de los bancos centrales, con mercados sensibles a cambios de política incluso más pequeños

Estos efectos duraderos han alimentado un debate candente. Quienes la apoyan argumentan que la flexibilización cuantitativa evitó recesiones más profundas, estabilizó mercados durante momentos de crisis y dio a los gobiernos un respiro para gestionar los golpes. Los críticos, sin embargo, señalan su rol en generar desigualdad de la riqueza, alimentar las burbujas de acciones y crear dependencia de la intervención de los bancos centrales. La subida de la inflación de 2021 y 2022, aunque presentó múltiples factores causales, suele citarse como evidencia de que la flexibilización cuantitativa prolongada conlleva riesgos. La dimensión política también está creciendo, a medida que algunos gobiernos puedan llegar a esperar el apoyo de los bancos centrales cuando se amplíen los déficits fiscales.

De cara al futuro, es poco probable que la flexibilización cuantitativa desaparezca. En cambio, se volverá más dirigida y deliberada. Los bancos centrales podrán diseñar programas en torno a objetivos específicos, como apoyar los bonos verdes o garantizar la estabilidad en los mercados de créditos corporativos, en lugar que realizar compras de bonos gubernamentales de manera extendida. La tecnología también podría cambiar la manera en que se ejecute la flexibilización cuantitativa, con análisis impulsado por IA y posibles vínculos a monedas digitales, lo que permitiría más precisión y transparencia. Para los inversores, esto significa que la flexibilización cuantitativa sigue siendo una fuerza a observar. Los cambios de política, incluso los sutiles, se propagan entre bonos, acciones y monedas, lo que hace que las comunicaciones de los bancos centrales sean un impulsor clave del sentimiento de mercado.

Ideas finales

La flexibilización cuantitativa ha transformado la política monetaria moderna. Antes vista como una respuesta de emergencia ante crisis, ahora es una parte estándar del kit de herramientas de los bancos centrales. Al comprar activos financieros e inyectar liquidez, la flexibilización cuantitativa ha influido en todo desde los costos de préstamos del gobierno hasta las valoraciones del mercado de acciones y los precios de la vivienda. Su alcance se extiende más allá del mercado de bonos y da forma al panorama financiero de formas deliberadas e involuntarias.

Los beneficios de la flexibilización cuantitativa no se pueden ignorar. Estabilizó mercados durante algunos de los tiempos más turbulentos de la historia, desde 2008 con la crisis financiera global hasta la pandemia de COVID-19. Sin ella, los costos de los préstamos para gobiernos y empresas probablemente hubieran disparado, el desempleo hubiera subido más y las recesiones hubieran sido más profundas. Quienes apoyan la flexibilización cuantitativa argumentan que dio a las economías un respiro cuando las herramientas de políticas tradicionales llegaron a sus límites.

Aun así, los riesgos son igualmente reales. Las compras prolongadas de activos contribuyeron a aumentar la desigualdad, ya que quienes tenían activos ganaron desproporcionadamente. El crédito fácil a veces ha permitido que empresas no productivas sobrevivan, lo que crea ineficiencias en la asignación de capital. La suba abrupta inflacionaria de 2021-2022 también planteó dudas sobre si los bancos centrales esperaron demasiado para revertir la flexibilización cuantitativa.

De cara al futuro, la flexibilización cuantitativa no desaparecerá. Por el contrario, evolucionará. Es probable que los bancos centrales la usen de manera más selectiva enfocándose en objetivos dirigidos como financiación relacionada con el clima o para estabilizar los mercados de bonos corporativos. En el caso de traders e inversores, la flexibilización cuantitativa sigue siendo una fuerza fundamental que deben monitorear. Las señales de la política de los bancos centrales pueden mover mercados en un instante: la conciencia de las dinámicas de la flexibilización cuantitativa es una parte esencial de la inversión moderna.

Actualizado: Feb 2, 2026

Alexandre Raider

Lleva casi 6 años trabajando en la industria del trading, ha participado en investigaciones sobre el mercado brasileño y se comunica con traders a diario. Actualmente, Alexandre es especialista en formación y soporte para traders de instrumentos de trading de alto riesgo. Está encantado de compartir contigo su experiencia en este sector.

Frequently asked questions

You asked, we answer

¿Qué es la flexibilización cuantitativa en términos simples?

La flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) es cuando un banco central compra activos financieros, por lo general bonos del gobierno, para inyectar dinero en la economía. El objetivo es bajar los costos de la solicitud de préstamos y alentar la concesión de préstamos y la inversión.

¿Por qué los bancos centrales usan la flexibilización cuantitativa?

Los bancos centrales usan la flexibilización cuantitativa cuando los recortes de las tasas de interés ya no son efectivos. Al comprar activos, agregan liquidez al sistema financiero, hacen que los créditos sean más baratos y apoyan el crecimiento de la economía.

¿La flexibilización cuantitativa genera inflación?

La flexibilización cuantitativa puede contribuir a la inflación si ingresa demasiado dinero en la economía demasiado rápido. Aunque respalda el crecimiento, las compras prolongadas de activos pueden empujar los precios al alza, como se vio en la subida de la inflación de 2021-2022.

¿Cuáles son los principales riesgos de la flexibilización cuantitativa?

Los principales riesgos incluyen burbujas de activos, desigualdad aumentada, distorsiones de la asignación de capital y dependencia de las políticas de los bancos centrales. Si no se revierte a tiempo, la flexibilización cuantitativa puede llevar la inflación a niveles más altos.

¿La flexibilización cuantitativa se usa en 2025?

Sí. Si bien la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo cambiaron hacia la reducción del balance, el Banco de Japón sigue aplicando la flexibilización cuantitativa. La herramienta sigue formando parte del kit de herramientas de políticas globales, aunque su uso ahora es más selectivo.